De las cosas más difíciles de entender cuando ingrese a mi primera sociedad fiduciaria, fue el identificar y entender la responsabilidad que el fiduciario adquiere cuando se ofrecen servicios y administran negocios.

La responsabilidad, como muchas cosas que existen y no vemos, es algo difícil de identificar y cuantificar, habilidades que solo gané basado en la experiencia que adquirí durante más de 20 años en el sector fiduciario.

Es común que equivocadamente se crea que la fiducia es un outsourcing, es decir diseñado para hacer algo que por alguna razón el cliente no quiere o no puede hacer, concepto que es opuesto a la finalidad de los fideicomisos la cual es lo que motivó al cliente a buscar un esquema fiduciario, y que trataré en otro artículo.

La responsabilidad del fiduciario nace con la escénica misma del negocio, cuando en el derecho romano se crea esta figura y como tal otorgaba a quien ostentaba la calidad de fiduciario el buen cumplimiento de una serie de obligaciones, de acuerdo con la voluntad de quien confío en él y le encomendó la realización alguna actividad.

La responsabilidad es difícil de identificar e incluso de cuantificar, puesto que tiene un grado de subjetividad que depende mucho de la forma de ver los riesgos, de la estructura organizacional y el ADN propio de cada fiduciaria. Incluso aunque saben que la responsabilidad es propia del fiduciario, los clientes la desestiman, llevando al fiduciario a medir su gestión por temas netamente operativos como el número de pagos, los informes, los viajes, etc. Lo anterior con el fin de tener implícita dentro de la actividad de la fiduciaria la responsabilidad “de un buen hombre de negocios” pero no pagando por ella.

En ocasiones quien necesita darle cierta “transparencia” a una actuación o negocio, busca a un fiduciario para que a través de él se cumpla con esa finalidad, lo cual por si no tienen ningún inconveniente, sin embargo es importante que al momento que este tipo de negocios nos lleguen para su estructuración, identificar cuál fue la motivación para requerir los servicios de la fiduciaria, qué tipo de negocio se necesita, y conocer e identificar detalladamente las actividades y el alcance de las mismas, de esta forma se analizarán los riesgos que el negocio tiene y la responsabilidad que su administración conlleva

Cuando se analizan los laudos arbitrales, en los cuales las fiduciarias se encuentran involucradas, se observa que los árbitros o jueces sustentan sus decisiones en la responsabilidad que el fiduciario tiene, incluso en ocasiones yendo más allá de lo que se pensaba respecto del negocio fiduciario, ese es el criterio de las personas.

Con el anterior análisis busco que los responsables de los negocios fiduciarios, y en particular aquellos que llevan poco en esta industria, tengan en cuenta que la responsabilidad del fiduciario es real, que debe ser cuantificada y cobrada y que es uno de los conceptos más importantes en la administración de negocios fiduciarios y que en realidad genera valor para los clientes.


Autor: Andres Castañeda Monroy