Como veíamos en La responsabilidad del fiduciario, la determinación de la responsabilidad del fiduciario está ligada a la finalidad del negocio que se estructure.

La finalidad es la motivación que tuvo el cliente o fideicomitente de buscar a un fiduciario para que le satisfaga alguna necesidad, para determinarla basta con preguntarse: ¿Por qué el cliente necesita hacer este negocio con mi fiduciaria?

Hay que hacer claridad que la finalidad no es el objeto del contrato, ni el desarrollo del mismo que usualmente se encuentra en las obligaciones.

Hay varias motivaciones que puede tener un cliente para hacer un negocio fiduciario, como lo son: por obligación regulatoria, por requerimiento de un financiador, por darle seguridad a un negocio, o por qué necesita un nombre, entre otros.

Hay que identificar muy bien al momento de estructurar los negocios cuál es la finalidad, de esta determinación dependerán aspectos tan importantes como los riesgos, el precio y si le presento oferta o no.

Autor: Andres Castañeda M,